31.7.09

Los enanitos jorobados, viejo cuento hungaro

LOS GEMELOS JOROBADOS

Hace mucho, pero mucho tiempo, en un lejano, pero muy lejano reino, y en el medio de un espeso bosque, tan grande, que se tomaban muchos, pero muchos dias para atravesarlo, habia un lugar encantado. En ese lugar, y durante todas las noches, las pequeñas haditas bailaban y jugaban hasta bien entrado el dia siguiente. Cuando mas les calentaba el sol de mediodia, corrian todas a esconderse y a dormir envueltas en flores de loto de color rosa y lirios acuaticos. Antes de dormir, marcaban con polvo de oro las hojas donde habian estado jugando, para volver a hacerlo al caer la noche.

El bosque era precioso, tenia un lago enorme al medio, y arboles muy grandes y oscuros alrededor; ese era el sitio favorito para las hadas y los gnomos del lugar. Habian inventado un baile especial, que consistia en tomarse de las manos y girar en un sentido y despues al contrario, mientras cantaban.

Un buen dia, un leñador jorobadito, que habia salido desde muy temprano al bosque a cortar leña, se vio de pronto ante la belleza del lago frente a el. Un poco mas alla, estaban tres haditas aun bailando sin percatarse de su presencia, pues cantaban y reian despreocupadas. Al jorobadito le parecio tan maravilloso ese juego, que tiro lo poco que traia y se unio a las haditas, quienes lo recibieron jubilosas. Ahi bailo, canto y fue feliz girando frente al lago. Y bailo tan bien, y canto con tal gusto, y las haditas se divirtieron tanto, que sintieron pena por el, asi que tomaron un poco de agua en sus tacitas de oro, la virtieron sobre la joroba del leñador mientras cantaban: "Joroba fea, desaparece ya!" Acto seguido, las haditas se volvieron a tomar de las manos, hicieron un circulo alrededor del jorobadito y bailaron y bailaron hasta que la joroba se desvanecio.

Entonces el leñador bailo y canto con mas ganas todavia! Abrazo y beso cariñosamente a cada una de las haditas antes de despedirse, y corrio sin descansar hasta llegar a su casa, feliz, saltando rocas y troncos, cantando durante todo el tiempo la cancion magica de las hadas... feliz porque ya no tenia su fea joroba.

Pero este pequeño lenador jorobado tenia un hermano gemelo. Identico a el. Con una fea joroba que deformaba su cuerpo. Asi que cuando el leñador entro por la puerta su hermano casi se desmaya al verlo, todo derechito y sin joroba. Estaba asombrado, de inmediato lo asalto a preguntas para saber como se habia deshecho de la horrible protuberancia de su espalda.

Oh! - le contesto - fue algo muy curioso. No me vas a creer. Sali esta mañana rumbo al bosque a cortar leña, cuando de repente vi a tres haditas bailando frente a mi, estaban tomadas de las manos formando un circulo y reian y cantaban. Lo hacian tan bien que senti algo en mi que me impulso a acompañarlas, asi que me meti entre dos de ellas, las tome de las manos y baile y cante y rei hasta que desaparecio mi joroba. Es decir, a ellas les parecio tan buena mi forma de bailar y cantar, que tomaron agua del lago, la frotaron en la joroba y cantaron: "Joroba fea, desaparece ya!" y puf! asi como te cuento, desaparecio!

El gemelo estaba sorprendido, no solo por la extraña historia que le estaban contando, sino por el resultado de la misma. Ahora ya no queria seguir siendo el leñador jorobado, mientras su hermano caminaba derecho y hasta se veia mas atractivo. Por cierto, no solo sintio celos de su hermano, sino que estaba ansioso por verse tan bien como el. Para eso, empezo a elaborar un plan para salir al dia siguiente muy temprano, con el pretexto de ir a cortar leña, y encontrarse a las haditas y deshacerse de su fea joroba.

Al dia siguiente, muy temprano, salio, y en su afan de no perder la oportunidad de ver a las haditas aun bailando, corrio y corrio, por largo, pero muy largo rato, hasta que quedo sin aliento. Para cuando encontro a las hadas, ya no pudo bailar ni cantar con entusiasmo; ya no pudo saltar ni reir ni verse divertido... y por supuesto que esto no les gusto a ellas, aunque si le permitieron unirse a la ronda tomados de las manos. Asi y todo, cantaron, pero el leñador estaba tan nervioso que no estaba cantando bien porque cambiaba las palabras de la cancion. Se sentia confuso y mareado con las vueltas, cansado, exhausto... Las haditas ya estaba algo contrariadas y fueron por sus tacitas de oro para sacar agua del lago. El lenador se puso feliz, adivinando que era lo que sucederia despues, pero al frotarlo en lugar de cantar: "Joroba fea, desaparece ya!", dijeron: "joroba fea, crece ya!" y su joroba quedo el doble de grande que antes, y tan pesada que ahora el leñador tuvo que arrastrarse hasta su casa porque no podia con ella.

Orczy, Baroness Emmuska. Old Hungarian Fairy Tales. London: Dean & Son, 1895

Traduccion: Pablo Villalobos

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