22.3.10

El patio de mi casa

Nuestra casa en Linares, es una de esas viejas casonas de sillar, altísimas, con techo de lámina y que cuentan con la regadera y el excusado afuera. La construcción se fué extendiendo conforme crecía la familia y abuelita vivía en la casa grande que daba a la calle, tía Pepa en la de enseguida hacia adentro, después había dos casas más, que a menudo se ocupaban con miembros de la familia que se iban casando y se quedaban ahí en lo que encontraban otra casa y después se rentaban.
Imaginen esto: El terreno se dividió en dos partes, la de la izquierda con la construcción y la de la derecha, que empezaba con un zaguán, continuaba hacia adentro como un patio largo, hacia donde daban todas las puertas. Contaba con árboles a la orilla de la cerca del vecino, árboles como anacuas, mezquites, limoneros, naranjos, granados, y en alguna ocasión, hasta un guayabo. 
El día que bañaban a abuelita María, nos echaban a todos al patio. Ella se desplazaba por la casa agarrada al respaldo de una silla con asiento de mimbre y ahí mismo la bañaban. Desde afuera, veíamos el agua salir por una pequeña abertura al ras del suelo y cerca del medidor, por donde también entraban y salían los gatos por la noche, cuando la puerta estaba cerrada.
A la orilla de esa abertura crecían unas plantitas verde-moradas llamadas jacintos, tenían un bulbito esponjoso que a mí me gustaba reventar. Otra plantita muy generosa era una a la que llamaban Golondrina, y se hervía para enjuagarse los pies en esa agua y evitar el mal olor y el pie de atleta. En esta parte del terreno, no había espacio para ningún árbol, pero había plantas grandes como La copa de oro, tulipán, helechos, ilusión (que era una trepadora), jazmines, etc. A la salida del corredor, y entre la casa grande y las demás había rosales, muchas macetas con geranios, espárrago (la planta ornamental, no la comestible), romeos y julietas (no se cual de los dos era el que crecía también únicamente en agua), teresitas, epazote, etc.
Por la noche escuchábamos el ruido de las "salamanquescas" y de vez en cuando nos topábamos con algún sapo reposando bajo el frescor de las hojas secas, no debíamos tocarlos, decían, porque si nos escupían quedaríamos ciegos. Yo de todos modos siempre les tuve miedo, ni peligro que un día anduviera agarrandolos... me los imaginaba saltándome a la cara y siempre los mantuve a distancia.
La verdad es que era muy curioso y nunca entendí el porqué no se nos permitía ayudar o al menos ver como bañaban a mi abuelita, quien después de abrir la puerta se encontraba ya sentada en una silla seca, con su cabello húmedo y un vestido fresco y limpio. Entonces reanudábamos nuestros juegos y volvíamos a la normalidad, hasta que llegaba la hora de trapear y entonces sí nos ofrecían una disyuntiva: O nos quedábamos quietos con los pies levantados mientras se secaba el piso, o nos volvían a echar para afuera.
Ya adivinaron cual de las dos opciones era la que yo elegía?

1 comment:

nancy said...

Hola !...El patio de casa..mmmmm! tendría que escribir un cuaderno entero!...Madre mía como me gustan esos temas!es reconfortante salir del mundanal ruido y entrar en la maquina del tiempo de tu mente!..Todo es posible en el patio de casa...Cocina,escondites,juegos,vida y muerte!
todo!..Tuve de pequeña 3 patios diferentes..los que comparti con mis padres y hermanos en nuestra casa...y los 2 de mis abuelos (paternos y maternos)...Que historias hay en cada uno de ellos..De pequeña viví en un fundo que papa cuidaba! (administrador)..El patio lo cruzaba un arroyo
y de mañana me levantaba a correr y tratar de pillar piriguines con la mano,corría descalza rió abajo!..y si veía a mi padre salia de cola, (como decía el) es maravilloso lo que una ve cuando miras con ojos de niño,todo era una aventura,sacaba bayas de rosa mosqueta y me hacia collares! y recogía las semillas de eucaliptos... la casa estaba rodeada de pequeñas colinas que subía,de vuelta volvía a casa con huilles,capachitos,etc(flores del campo)..solía buscar el escondite de las gallinas que tenían huevos para empollar y vaya que si los escondían bien!- Mama me gritaba que espantara los peucos que se robaban las gallinas!!!..La casona era antigua, tenia un largo corredor exterior que terminaba en la cocina( fuera de casa)..recuerdo que cerca había un cuarto,lleno de sacos de hojas de boldo!mmmm que aroma despedía ese cuarto,me colaba a jugar con mi hermana(escalábamos)inventabámos mil juegos!cerca del arroyo había chircas y con ellas sin arrancarlas,hacia casitas(fui solitaria por ser la mayor) ..Salir con mi canastita los fines de semana a casa de mi abuela,(paterna)..Era otra odisea por que tenia animales,cabras,vacas,etc había arboles gigantes frutales y también un arroyo,me subía a lo mas alto de la higuera y no bajaba hasta que me hartaba!..solo si "abu" me llamaba para ir por las cabras y de vuelta le levantaba una pata a la cabra y me daba un tazón de leche salia caliente y todo espuma!...Que recuerdos si sigo no termino son miles de aventura que requieren mucho tiempo y eso que me quedan patio de otra abuela y patios actual!jajaja..Creo que me disculpe por ese habro =abro...y otros errores!