18.3.10

Lengua familiar

En mi casa se hablaba un lenguaje, que si bien no era secreto ni consistía en códigos ni claves, era un lenguaje especial. Un lenguaje que no sé si aún se hable en mi pueblo, porque al ir desapareciendo la familia, muchas cosas se dejan de hacer, y una de ellas es hablar. 
Hoy platicaré del lenguaje de la cocina. El desayuno consistía en pan de dulce con café o té para los niños. Los tés, o las infusiones eran diferentes cada día de la semana, un día de canela, otro día de anís, zacate de limón, y había algunas yerbas que además de ser medicinales, producían unos tés deliciosos. Cuando había leche, esas bebidas cambiaban drásticamente y se convertían casi en rivales de los atoles o del chocolate.
En ocasiones nos preparaban MIGAS o MIGUITAS, que eran pedacitos de tortilla fritos a las que agregaban huevo, si lo había o solamente ajo. De cualquier forma quedaban exquisitas. La torta de huevo era parecida a la tortilla española, pero sin las papas.
Las papitas doradas eran papas rebanadas o cortadas en juliana como las francesas, pero cuya preparación nos ponía a mi prima y a mí en un estado de expectación porque cuando nos ofrecían preparárnoslas, teníamos que esperar, lo que para un par de niños, era una etenidad. Primero se pelaban las papas, se rebanaban delgaditas o se cortaban en tiras largas (las delgaditas se freían más rápido), después se preparaba la lumbre acomodando los leños y echándole gas (petróleo), de ahí y hasta que hirviera el aceite... en fin, era un tormento con una recompensa deliciosa.
Cuando hacían empanadas de calabaza nos daban calabaza en tacha con leche en un vaso para entretenernos mientras se cocinaban las empanadas, y es que eran de las que se ponían sobre el comal, no en el horno.
Los tamales, además de recalentarlos en el comal hasta que quemaran las hojas también se cortaban en rebanadas (ya sin la hoja) y se recalentaban en un sartén. 
Recuerdos de abuelita tostando el maíz para el pinole o haciendo su PAN DE ACERO, que no, no era el favorito de supermán, era un pan de maíz cocinado en una olla con tapa llamada acero aunque en realidad era de hierro... 
De todos los lenguajes que se hablaban en casa, el de la cocina era mi favorito...

10 comments:

nancy said...

Vaya!!comente mas abajo!..La tortilla de acelga es mi favorita y se hace sola o rellena,se bate el huevo,(opcional)se agrega una pizca de condimentos al gusto,sal pimienta,ajo,se agrega harina y la acelga previamente cocinada,(fria y colada y se forma la tortilla en la sarten!..Nada de original,pero rica! se le puede agregar atún en lata....Bona nit!

pablo said...

Suena delicioso! Como un omelette, verdad? Y además es una buena forma de incorporar esas hojas verdes a la dieta, porque todo eso como espinacas, acelgas, etc. si no es en caldo, de que otras formas se nos antojarían? Gracias por el tip...

nancy said...

Hola!!...La omelette (o tortilla francesa)no lleva harina,esta es una autentica tortilla!...Si es una de las maneras que cocino las acelgas,y las espinacas,tambien las incorporo a las legumbres!pero...una vez que una amiga me invito a comer y tenia acelgas hervidas,con papas cocidas (todo caliente)solo con aceite...se me antojo el sabor natural mas rico que habia probado...Yo creo que hasta para comer hay momentos en que justo apetece "eso" que no sabemos que es pero es tan simple!
porque dice que regrese?..Cada dia habro mis blog favoritos y leo lo que hay!!..Gracias por responder!
Saludos.

Anonymous said...

Hola Pablo, que agasajo fué leer este post. Eso de recordar los lenguajes de la casa te pone medio nostalgico... A mí me crió mi bisabuela, una señora de la revolución, de hecho creo nació en la hacienda de canutillo, donde nació Pancho Villa en Durango. Y se llamaba Canuta, por cierto.
De aquellos tiempos de comida me acuerdo que limpiábamos frijoles y todos los pintitos blancos y negros ("vaquitas") los cocía aparte yo en una ollita de barro. Luego hacía la salsa en molcajete y para acostumbrarnos al chile, cortaba las puntas del chile güero y nos las daba a comer con mucha sal... En semana santa hacía 7 platillos diferentes: Lentejas, Chacales (maíz quebrado), habas, caldo de pescado, capirotada, torrejas con miel de maguey (las conchas de pan dulce pasadas por huevo batido y después freídas) y un agua de lechuga y betabel con azúcar que jamás me gustó.
cada segundo domingo del mes, nos íbamos de retiro religioso a la iglesia de San Antonio, con los frailes franciscanos, yo estaba en el jardín seráfico donde leíamos las florecillas de San Francisco y recitaba "Los motivos del lobo" de Rubén Darío y después comíamos lonches de queso de puerco o si había dinero, pues eran sandwiches con pan Bimbo... era un super lujo.
Ay... que más... derretía dulce de leche para bañar galletas marías y eran mis "pasteles"... compraba gelatinas de leche con una nuez o una uva dentro de un vendedor callejero que las llevaba como en una jaulita de madera y vidrio, comía chocolates CONSTANZO que actualmente solo venden en San Luis potosí y en Parral, chihuahua en la tienda "La Gota de Miel" huuuy me sonó como a "El rizo de oro" de la familia Burrón, jajajajajaja
Besos.

Anonymous said...

Hola Pablo, que agasajo fué leer este post. Eso de recordar los lenguajes de la casa te pone medio nostalgico... A mí me crió mi bisabuela, una señora de la revolución, de hecho creo nació en la hacienda de canutillo, donde nació Pancho Villa en Durango. Y se llamaba Canuta, por cierto.
De aquellos tiempos de comida me acuerdo que limpiábamos frijoles y todos los pintitos blancos y negros ("vaquitas") los cocía aparte yo en una ollita de barro. Luego hacía la salsa en molcajete y para acostumbrarnos al chile, cortaba las puntas del chile güero y nos las daba a comer con mucha sal... En semana santa hacía 7 platillos diferentes: Lentejas, Chacales (maíz quebrado), habas, caldo de pescado, capirotada, torrejas con miel de maguey (las conchas de pan dulce pasadas por huevo batido y después freídas) y un agua de lechuga y betabel con azúcar que jamás me gustó.
cada segundo domingo del mes, nos íbamos de retiro religioso a la iglesia de San Antonio, con los frailes franciscanos, yo estaba en el jardín seráfico donde leíamos las florecillas de San Francisco y recitaba "Los motivos del lobo" de Rubén Darío y después comíamos lonches de queso de puerco o si había dinero, pues eran sandwiches con pan Bimbo... era un super lujo.
Ay... que más... derretía dulce de leche para bañar galletas marías y eran mis "pasteles"... compraba gelatinas de leche con una nuez o una uva dentro de un vendedor callejero que las llevaba como en una jaulita de madera y vidrio, comía chocolates CONSTANZO que actualmente solo venden en San Luis potosí y en Parral, chihuahua en la tienda "La Gota de Miel" huuuy me sonó como a "El rizo de oro" de la familia Burrón, jajajajajaja
Besos.

nancy said...

ulpss!!!!También veos mis errores y me da una pena!!:( como ese "habro"=abro!...bueno espero me disculpen mis faltas que son muchas!

pablo said...

De esto em gusta mucho platicar a mí. De las costumbres y sus variaciones de lugar en lugar, de como en el norte cerca del golfo una pieza de pan dulce se llamaba concha, y de como esa misma pieza en otras partes de llama volcán. De como podemos perdernos en el laberinto del tiempo y volver a vivir las rebanadas de sandía con chile en polvo del vendedor de la vitrina, ese donde tú comparbas las gelatinas, las tostadas embarradas con una delgadísima capa de frijoles refritos en polvo muy aguados y repollo rallado por encima, jajaja
Algunas de las cosas que mencionas no me suenan, otras sí, como la CAPIROTADA, que en casa llamaban SOPA DE PAN y hasta le ponían queso añejo rallado arriba!!

Anonymous said...

Aqui ese pan dulce se llama ESPONJA, y la capirotada le ponen queso chihuahua y grajeas de colores, que se derriten y para mí, le dan aspecto desagradable...
El pan... blanco, en Gómez Palacio pan francés, en querétaro pambazo, en el DF virote... jajajajaja

pablo said...

Hagamos un ejercicio: en Linares teníamos el bolillo y la margarita, uno era largo, retorcido por ambos lados y con una abertura arriba y la otra era redonda. Con ambos se preparaban lonches. En mi casa preferían las margaritas al bolillo y aún las recuerdo chorreando chile rojo cuando nos hacían los lonches de chorizo con huevo. Del pan que recuerdo está la moreliana y el cochinito, ambos de una masa oscura que seguramente tenía piloncillo. El ojo de buey, suave del entro como un bísquete, pero con una orillita blanca y quebradiza que era lo que más me gustaba a mí, el bísquete con su "ombliguito", conchas (de chocolate, vainilla y otras deliciosas con el adorno amarillo como yema de huevo), naranjas, semitas y pan de anís, revolcadas, terrones, orejas, corbatas, moños y tapabocas (también con orillita de otra masa). Los cuadritos de hojaldre, los de pastel con betún y grajeitas, cuernitos, conitos rellenos de crema de vainilla, los bollos mantecositos con su papel encerado abajo, cachuchas (con su visera de otra masa), tortugas, empanadas, jaibas (de masa de hojaldre), pan de sal como trenzas, y unos de la misma masa pero sin trenzar, que eran como palitos largos muy ricos...
Alguien se acuerda de otras variedades?

pablo said...

Olvidaba a la campechana...