31.5.11

A nadie le interesan las mascotas (excepto a sus dueños)

Ayer hizo dos semanas que operaron a uno de mis perros y todo esto ha sido una verdadera pesadilla.
El jueves 12 de mayo noté que RUSTY no podía orinar. De repente orinaba unas gotitas, luego nada, más tarde un pequeño chisguete, luego nada, y así. Empecé a preocuparme, pero ese día la clínica donde los tengo registrados está cerrada y decidí buscar información en la internet. Al ver que no mejoraba, llamé a la Clínica ABBOTT, que era la única con servicio de Emergencia y que cerraba a las 10:30PM pero ahí me dijeron que únicamente la consulta me costaría 85 dlls. y quien sabe cuanto más los exámenes de orina y demás. Como yo no tenía planeada esta emergencia, sólo tenía a la mano 45 dlls en efectivo y nada extra de donde agarrar ni pedir prestado con esta rapidez. Les pregunté si había forma de llevar al perro y arreglarnos después y dijeron que no, que si no tenía el dinero que volviera al día siguiente. Tache a la clínica ABBOTT.
La Clínica NORTH LOOP, donde siempre los he llevado sí abría al día siguiente, pero abren a las 8AM y yo no tengo forma de llegar hasta allá solo, así que Vincent me ofreció llevarme y dejarme allá a las 6 para que yo esperara a que abrieran y después volviera a esperar a que él llegara por nosotros después de las 2PM. La idea no me pareció la ideal pero no había otra opción y acepté. Más tarde, él se encontró un cupón de una Clínica BANFIELD, que queda por este mismo rumbo y me dijo, mira, hasta puedes irte caminando.
Caminar no era una buena idea de ida, así que pedí de favor a mi vecina, que nos diera un aventón y cuando lo hizo, nos dejó allá. 
Ese día viernes, enla Clínica BANFIELD sólo había un veterinario y tenía el día completo, así que me ofrecieron una cita a las 2PM. Como se me hizo demasiado tiempo desde las 8 de la mañana hasta las 2 decidí regresar caminando, pero el perro no estaba de acuerdo con eso. Hicimos casi tres horas de la Clínica hasta unas colonias donde ya ni el perro quiso avanzar más ni yo quise arriesgarme, pues a ambos lados de la calle, a través de las cercas de madera, se escuchaban ladridos muy fuertes de perros que sabrá Dios si estaban amarrados o no, o si podrían romper la madera podrida en un caso dado de que les entrara la loquera de ver que perro iba pasando, o mejor dicho, siendo arrastrado por la calle. Como ya nos han atacado a RUSTY  y a mí en dos ocasiones anteriores, me entró el pánico y pensé en que todo lo malo que podía pasarnos, nos iba a pasar ahí. Cargué al perro, que en ese tiempo pesaba 25 kilos y avancé lo m´s que pude y después, casi llorando, pedí un aventón. Un amable señor en su camioneta se detuvo y nos ofreció traernos a casa. Siempre se lo agradeceré.
Más tarde me llamaron de la clínica para decirme que la cita de las 2PM ya no estaba disponible, que si quería cambiarla para las 4 o 4:30. Elegí las 4:30 para poder darle chance a Juan, otro amigo, a que llegara y nos hiciera el favor de llevarnos. Hablé con Juan y me puse a esperarlo. Llegamos a la Clínica a tiempo pero nos atendieron hasta las 5:30, seguramente como iba a usar un cupón no me dieron importancia, porque tampoco le hicieron nada al perro, la asistente del doctor me dijo que ya era muy tarde para cualquier tipo de exámenes, que regresara mañana y que el urinálisis costaba 115 dlls. le comenté que me preocupaba la salud del perro y me dijo aquí está este número, es una clínica de emergencia donde lo pueden atender, Le expliqué lo del dinero y me dijo que quizás tendrían facilidades de pago.
El plan del sábado era el de ir a esperar afuera de NORTH LOOP hasta que abrieran, pero cuando llegué allá, me topé con la novedad de que en esa clínica dejan sueltos a todos los perros por la noche y no pude quedarme fuera de la reja, ni afuera de la gasolinera de la esquina más próxima, eran las 6 de la mañana y yo estaba solo con un perro enfermo, lo que me hizo sentir vulnerable y en peligro. Eso aunado a los ataques de pánico que ya sufro. Nos regresaron a casa y confié en que algún vecino pudiera hacerme el favor de llevarnos más tarde. Nada. Todos estaban o fuera de la ciudad, o trabajando o tenían planes con sus familias.
El domingo el perro se la pasó igual, con dificultad para orinar, aunque sí lo hacía mientras estaba echado, pues dejaba manchas en su colchita, la que empecé a cambiar y a lavar frecuentemente.
Por fin llegó el lunes, día de descanso de Vincent, y nos llevó antes de que abrieran. Allí andaban los perros sueltos pero esta vez no les tuve miedo, sali de la camioneta en cuanto abrieron la puerta (7:50AM) y me inscribí para ser recibido. Cuando tocó mi turno salí por el perro y al verlo la doctora me dijo que estaba a punto de perderlo, no pudo insertar una sonda e hizo un rayos equis, para descubrir que el único remedio era remover los testículos y hacer una nueva vía para que orinara, ahora lo haría arranándose, como las perritas.
La consulta fueron 15, más 45 de los rayos equis, más 150 de la cirugía. Le di todo lo que traía y el resto quedamos que se lo entregaría cuando ella me entregara al animalito (como ella lo llama).
El martes fuimos por él pero no estaba del todo bien y ella sugirió dejarlo allá un día más. Todo ese tiempo yo ni dormía pensando en lo fría que estaba la jaula que sólo tenía periódico, lo asustado que estaría RUSTY escuchando a los demás perros ladrar y chillar constantemente, etc.
El miércoles yo no pude ir y Vincent llegó con él sentado en el asiento del copiloto, con su cono al cuello, y sosteniéndolo con una mano. La colchita que habíamos colocado tenía un plástico encima y estaba manchada de sangre. Me dió mucho miedo y llamé a la Dra, quien me avisó que todo estaba bien, que siguiera sus instrucciones y que no me preocupara. Claro, ella es la que sabe, pero yo soy el que batalla con la sangre, con alimentar al perro y darle sus medicamentos y sacarlo a hacer sus necesidades teniendo que ver sangre hasta casi después de una semana de operado.
Como esta es la primera vez que un perrito se me enferma desde que los tengo y por lo mismo la primera vez que uno de ellos tiene cirugia, todo era nuevo para mí y todo era motivo de preocupación. No pude dejarlo sin supervisión hasta el sábado, que tuve que ir a trabajar por un par de horas.
Caro que cuando llegué a casa, el maldito perro ya se había arrancado el cono y estaba con el sofá donde duermen ambos (el otro lo coloco aparte cuando no puedo vigilarlos) con todo revuelto. El domingo lo dejé solo otro rato pero ahora si le amarré bien el cono con su mismo collar, y ni maiz que se lo quite. Lo encontré en la misma posición en la que lo dejé. Hoy igual, ya le estoy quitando el cono cuando yo estoy al pendiente de que no se lastime ni se lama ni se rasque, y únicamente se lo coloco cuando no puedo estarlo vigilando. Es ladino y siempre ha sabido como salirse con la suya. Al principio, se me escapó varias veces porque él sabía como quitarse el collar empinándose y caminando hacia atrás... como yo debo ser más listo que él, le compré su harnés y a ver si ese también se lo puede quitar, es listo, pero no es Houdini!!
Total, que ya está mucho mejor, ya come con más apetito, sale afuera con más ganas y hasta me jala, porque siempre ha mostrado mucha prisa en llegar a donde sólo él sabe, para olfatear lo mismo que ya ha olfateado hasta en cansancio, y que siempre sigue oliendo igual... 
''y aquí está el perrito con su tocado de tehuana''

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