5.12.11

Hoy desayuné en casa de mi abuela

Mi abuela nos crió a mis tías y a mí, con infusiones de hierbas, café de olla, pan de dulce y/o galletas ovaladas o de animalitos.
Cuando nadaba el pato compraban sobrecitos de atole de Maizena de sabores y leche, que además servía para pintar el café o los tés, y cuando ni agua bebía comíamos lo que hubiera. El almuerzo de huevos, frijoles, etc., que en otras casas era lo principal y el pan y las galletas sólo un extra, era un desconocido, pero eso sí, no perdonábamos la merienda. 
A mí el que más me gustaba era el té de canela, con o sin leche, con leche porque adquría un color rosadito pero sin leche estaba igual de bueno. Cada día había un sabor diferente como zacate de limón, anís, poleo, etc.
En fin, hoy desperté y no había leche para mi cereal, y como ya no hay tiempo de ir hasta la tienda, y tengo sobrecitos de té y unas galletas de animalitos, pues me hice un té y listo!


Pero las galletas, qué duras y qué feas! Han de pensar que no me gusta nada que no se parezca a lo que yo acostumbraba comer en el pasado, pero es cierto: deben haber cambiado la receta o quizás depende de la marca, porque si alguien conoce las galletas ovaladas de antes, eran suavecitas, cremosas, se deshacían en la lengua. Ahora ya ni ovaladas hay, sólo de animalitos, pero están duras (sí, acabo de abrir la bolsa, no les ha entrado aire) y feas.

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