8.12.11

Parece invierno...

En días fríos como este, recuerdo cuando era niño, en que nos reuníamos al calor del bracero (anafre), donde nos quitábamos los zapatos para aliviar nuestros pies de los calcetines húmedos y hablábamos de cualquier cosa para pasar el rato. 


En la vieja cocina siempre había leños, pedazos de madera y otras ramas que usábamos en la chimenea, pero como en el paraíso, había unas ramas que no se podían quemar: las de chile .
Y nosotros, como Adán y Eva, eran las primeras que queríamos echar a las brasas para ver el porqué de la prohibición.
Porque si echábamos piedras podían estallar y sacarnos un ojo, el clavo era para que supuestamente no nos doliera la cabeza , pero las ramas de chile? Eran ramas, no?
Y un día las echamos en un descuido de los adultos y se alzó una humareda picosa que nos hizo toser hasta casi ahogarnos...
Desde entonces tratamos de no tirar a broma los consejos de la abuela... 

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