13.1.12

Junto con pegado

















En ocasiones sale más caro el caldo que las albóndigas.
Hace días escuché por la radio de un medicamento para personas que trabajaban en turnos nocturnos y que de día no lograban dormir con facilidad. Este medicamento, que no es la típica pastilla de dormir, provocaba ciertos efectos secundarios algo molestos, por lo que yo me pregunté si realemnte sería necesario llegar al extremo de tener que sufrir otras consecuencias con tal de dormir mejor (cosa que nunca he experimentado en lo personal, pero que creo podría solucionarse tomando otras medidas menos drásticas como moderando los ruidos, iluminación, etc).
El caso es que ya hicieron un chiste al respecto en el programa de SNL el sábado pasado, cuando estuvo como invitado Charles Barkley, y trataba de algo para dejar de fumar.
El medicamento anti-tabaco (en el sketch) provocaba trastornos de sueño, pesadillas, instintos criminales y demás, al grado que la pareja del sketch al final, resuelven que es mejor seguir fumando!
Muy gracioso y además coherente, porque si la situación de alguien no es de vida o muerte (y en ocasiones hasta allí es peor porque una conocida mía me contó un día de alguien que para tratar su hepatitis usaba un medicamento que la estaba literalmente matando de otra forma) para qué tomar cosas que agravan más la situación?
Se oye feo, pero es como si la muerte, como el destino, pudiera elegirse; morir de un coágulo o morir desangrada tras herirse accidentalmente y no tener coagulación que detenga la hemorragia? 

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