3.1.12

Tradiciones gourmet

Mi amigo Vincent fué a pasar Navidad y Año nuevo a Luisiana con su familia y trajo algunos platillos para el recalentado.
Yo preparaba mis tiritas de bistek en caldillo para hacerme unos tacos cuando me pregunta si en México hay quienes comen cola de res.
Claro que sí! le respondo, y testículos, y sesos, y lengua, y hasta sangre!
Qué? se comen la sangre?
Bueno, tú te comes la cola, y cuanta carne puede tener la cola?
Pues la suficiente para que sea un buen platillo...
La gente come de todo, y yo, que siempre he dicho que puedo comer de todo, al final veo que no es cierto, porque como de todo lo que es normal, pero ya entrando al terreno de los chapulines y hormigas y cosas de adentro de una cabeza o patas de puerco y cosas así, no!
El dice que es malo comer sangre que porque la biblia, y le digo sí, ese era el eterno pleito entre el papá de Angélica, que compraba los cabritos para matarlos delante de nosotros, que empezábamos a llorar desde que veíamos al chivo siendo arrastrado hacia el patio, los degollaba y deshollaba, extraá la sangre y al freía, le llamaban fritada. Mis tías, consideraban esa práctica incorrecta, pero no podían hacer nada porque eran mujeres y porque si el compraba su propio chivo tenía derecho a hacer con él lo que él qusiera, verdad?
Yo nunca he comido nada que no me guste, aún sin probarlo, por su apariencia o lo que haya escuchado de él. Por eso no como menudo, y cuando como pozole, me aseguro que la carne sea totalmente magra. Todo lo que preparo es como a mí me gusta, pero ellos, que en Luisiana comen el gumbo y que a mí nomás de olerlo se le revuelve el estómago porque le echan salchicha, cangrejitos, y quien sabe cuanta cosa junta ya no se me antoja. Para todo tiene respuesta y me dice, a tí no te gusta el gumbo, pues a mí no me gustan los nopales! jajaja, cuando yo los nopales me los echo hasta crudos!

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