10.9.12

Mi caja de composta

Hace seis meses cambié de domicilio y tuve que dejar atrás mis tres arbolitos y mi caja de composta.
Aquí me he estado acostumbrando a vivir entre la gente, hay más niños, más perros, más gatos, más ruido y más todo, pero en fin, a todo se acostumbra uno menos a no comer, decía mi abuela.

Desde que planté las sandías inicié de nuevo la caja de la composta. La dejaré descomponer dándole vuelta cada mes para que se incorpore toda, pues contiene el pasto de la podadora, servilletas de papel, cáscaras de plátano y cascarones de huevo, papel periódico y cartón en trozos pequeños, etc., todo lo que sea orgánico y que se recicle para formar de nuevo parte de la tierra. 
El resto de la basura no la organizo, pues como ya desde hace tiempo junto latas de aluminio, en el bote va todo lo demás, envases de leche, de agua, todo lo que sea plástico y el excremento de los perros que levanto después de que salen al baño.

La composta me sirve porque para el año que viene, si Dios nos presta vida, pienso hacer otra hortaliza donde plante, además de las hierbas que siempre he cultivado (Yerbabuena, epazote, zacate de limón), otras cosas como pepinos, chiles pimientos, y quien sabe, quizás hasta OKRA, que dicen florea tan bonito que más parece planta de ornato que comestible...

También ando consiguiendo una jacaranda que un día ví anunciada en un periódico pero que no sé si es posible que sobreviva en este clima, cuando la encuentre, la plantaré donde ahora están las sandías, y en el futuro, para ellas buscaré otro sitio donde no puedan desparramarse tanto... si no, ya de perdido plantaré una bugambilia...

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