5.9.12

Tomates verdes fritos

Ayer preparé tomates de frezadilla fritos.
Cuando llegó la película a Monterrey, por alguna extraña razón quienes traducen los títulos y eligen el que más venda, decidieron dejarle su título original literal llamándola TOMATES VERDES FRITOS.
Será porque ese título no llama la atención de nadie, excepto a alguien que le guste mucho la cocina y sienta curiosidad, o será porque en México los tomates ni se comen verdes ni se comen fritos, por más que la cocina mexicana se fría en su mayoría en manteca de puerco, pero el caso es que tuvo poco éxito.

Nosotros decíamos: ¿Queeeé? Se comen los tomates verdes? Y fritos? Qué exentricidad!

Hace poco Vincent vió en un canal norteamericano a una mujer hispana preparando los famosos tomates verdes fritos con una variación, sustituyendo tomate verde por tomatillo, o tomate de frezadilla, que aunque también es verde, ya está maduro... que lío!

Por más que le expliqué la diferencia entre los dos tomates no me entendió y me fuí al super a comprar un kilo de tomatillo para rebanarlo, empanizarlo y freírlo, para que de una vez supiera que la cocina, aunque ahora le llamen ''fusión'' y sea una revoltura, no es como la pintan.

Los tomatillos no tienen en su interior lo mismo que los tomates verdes (que es el rojo antes de madurar), sino que tiene un tejido esponjosito unido a la carnita de afuera por dos lados y lo demás está suelto. Lo enhariné, lo pasé por huevo mezclado con leche (no batido como para lamprear chiles rellenos, solo mezclado con un tenedor) y por último lo empanicé para después freírlo.
El resultado es agradable, pues jamás me habría imaginado que el tomatillo podría consumirse en otra cosa que no fuera salsas, pero al mismo tiempo no es nada extraordinario, es como si fuera okra, pero de tamaño más grande... 
Ya lo probé, le puse su palomita y a lo que sigue!

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