19.11.12

A su salud, compadre!

Dice Roberto González que todo en el puerco es negocio y todo en el negocio es puerco, por eso, tratando de aprovechar todo lo que se pueda, hoy terminé de preparar mi galón de tepache con las cáscaras de la piña con la que hice el pastel volteado hace dos semanas.
En este tiempo, ni nunca, se deben desperdiciar las cosas, por eso, cuando se me agria la leche, la hago queso, cuando como melón hago horchata, y cada vez que puedo hago mi propio chorizo, jalapeños, tamales, sopa de pan y todo lo que se pueda hacer en casa. Como en el rancho, donde aprovechábamos y hasta vinagre había. Con las madres, que era de donde se podía hacer más. ¿Alguien las recuerda? Allí, flotando en los frascos...

Yo para mi tepache vierto un galón de agua en un vitriolero y después las cáscaras de la piña. Tapo con un trapo sujeto con una liga y dejo reposar, a que las cáscaras suelten su jugo. Más o menos una semana después, retiro las cáscaras, cuelo el líquido y de nuevo en el frasco agrego el piloncillo, un conito y medio. Dejo fermentar. Hoy lo volví a colar y lo pasé a un envase de plástico y lo metí al refrigerador, de donde iré tomando un vaso cada vez que se me antoje!
¡Salud!

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