16.2.13

Empanadas de calabaza

Antes de que tía Pepa tuviera estufa con horno, preparaba las empanadas en el comal.
Y le quedaban deliciosas, blancas con manchitas café como las tortillas, era un agasajo!

Para los niños, el día de las empanadas era como una fiesta nacional, lo malo es que como éramos niños y queríamos todo para ayer, se nos hacía que su elaboración tardaría semanas, porque había que amasar la harina, después dejarla reposar, hacer los testales, extenderlos, llenar las empanadas y cerrarlas, etc.
Para entretenernos, nos daban un pedazo de calabaza y una cuchara, o para los más exigentes, como yo, un poco de calabaza en un vaso, con un chorrito de leche!
Aquello era la gloria! Y bueno, al final las empanadas ni se tardaban tanto, éramos nosotros los desesperados que todo el tiempo nos parecía una eternidad.

Tía Pepa las remataba con una costurita pellizcada alrededor qe las hacía inconfundibles!

Aunque en internet no encontré imágenes de empanaditas cocinadas en el comal, estas son las que más se le parecen por el acabado, pero se ve que fueron horneadas.

Ah! Y la receta no tiene mucha ciencia. Las tortillas eran como las de costumbre, con más azúcar que sal y la calabaza se cocinaba en tacha, con algo de piloncillo y canela casi al vapor, para que se concentrara el sabor, de ahí se sacaba de la cáscara y se mezclaba para preparar el relleno. Las semillas, como a casi nadie le gustaban cocidas, se secaban al sol para tostarse posteriormente.

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