2.11.14

Los monitos del domingo

Aprendí a leer desde antes de entrar a la escuela.

Como en casa vendían nueces, mis tias compraban periódico por kilo en la tienda de Don Alvaro Palacios. Yo pedía revisarlo antes de que se empezaran a hacer los cucuruchos, porque me gustaba leer los monitos. Las tiras cómicas de entre semana no me llamaban tanto la atención, pero la sección dominical era otra cosa.

Las tiras eran más grandes Y A COLOR!! Y yo me deleitaba leyendo las aventuras de Popeye, El príncipe valiente, el pato Donald, Trucutú, Educando a papá, Tremebunda, Ramona y similares.

Hubo una temporada en que hasta me puse a recortarlos y pegarlos en un cuaderno. Mi abuela me había enseñado a preparar engrudo y de ese modo no tenía que gastar en pegamento.

Con el tiempo, ya adulto y viviendo en Monterrey, compraba únicamente el periódico en domingo, lo primero que hacía era buscar la sección de las caricaturas, y aunque ya no eran todas las que yo conocía las disfrutaba igual.

Mi relación con las revistas de historietas dió inicio en cuanto tuve 10 o 20 centavos para alquilarlas en el estanquillo de Don Chuy o con Lucita, pero esa es otra historia...

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